viernes, 4 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (4)

En ese periodo de reflexión, no estaría de más retomar este diálogo entre Maggie y su hija Vicky que, como sabéis, no se encuentra a gusto allí y desea volver a la ciudad. Están de reunión familiar para decidir si se quedan en el valle agrícola o si vuelven a su vida anterior en la gran ciudad. Maggie conmina a Vicky para que de una respuesta, si apoya o no la decisión de los otros tres miembros de la familia de quedarse en el valle, porque es evidente que les gusta tomar las decisiones familiares importantes por unanimidad. Vicky responde: “Supongo que podría intentarlo” (1x03). Pero esa es una respuesta muy vaga y Maggie vuelve a la carga: “¿Lo dices porque lo sientes?” (1x03). Y en esa búsqueda de la sinceridad, Vicky responde: “¿Con sinceridad? No. Pero vosotros sois una gente estupenda. Tal vez me haría un favor si os llego a conocer un poco mejor”. (1x03)

Como veis, no tiene desperdicio este diálogo. Es evidente que a Vicky no le apetece en absoluto quedarse allí, pero –para empezar- responde que “podría intentarlo”. ¿Cuántas veces hemos dado nosotros esa oportunidad a los demás? Y cuando nos han planteado algo así a nosotros mismos, ¿hemos respondido “voy a intentarlo” o por el contrario nos hemos cerrado en banda y no hemos querido dar nuestro brazo a torcer? Cuando el egoísmo es quien gobierna en nosotros, eso es lo que hacemos, pero si queda en nuestro interior aunque solo sea una brizna de amor o de generosidad, entonces podemos responder como Vicky: “Voy a intentarlo”.

Pero este diálogo da mucho más de sí. Maggie quiere saber si esa respuesta es de corazón o es una respuesta de simple compromiso, es decir, algo que en el fondo no siente. ¿Es verdad o es mentira lo que dice Vicky? Y la hija da una respuesta magistral. Responde que, en honor a la verdad, ella lo que desea es marcharse de allí, pero reconoce que tiene una magnífica familia a la que quiere y por ese amor que siente hacia ellos es por lo que acepta de buen grado quedarse. Finalmente, y para rematarlo, mezcla la practicidad y cierto egoísmo del padre con la sensibilidad y ternura de la madre, y de esa mezcla sale esta frase magistral: “Tal vez me haría un favor si os llego a conocer un poco mejor”.

Justo eso es lo que deberíamos tener siempre presente: hacer el bien aunque sea por egoísmo, porque posiblemente entonces, cuando lo hagamos, nos daremos cuenta que ha sido esa nuestra mejor elección. 
(Continuará...)

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