domingo, 13 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (13)

En la serie Falcon Crest los acontecimientos se suceden a velocidad de vértigo al tiempo que se van incorporando más y más protagonistas. Hay muchas muertes y también algunos nacimientos. El tema de la vida se aborda con frecuencia y, por más que esta sea una serie de entretenimiento y “aparentemente” superficial, los valores profundos y esenciales del ser humano siempre están presentes.

En un episodio, Emma, la hija de Ángela, se queda embarazada del hombre al que amaba, el cual había muerto en un accidente. Cuando confiesa esta situación a su madre, en presencia de su hermana Julia y del hijo de esta, Lance, es este último quien primero reacciona y le dice: “Conozco un médico que podría ocuparse del asunto” (1x10). Ese “asunto” es un nuevo ser vivo e indefenso, y ese “ocuparse de” es un aborto. Pero, apenas sin tiempo para terminar la frase, le corta de forma tajante e imperiosa la propia Ángela: “¡Eso jamás!” (1x10).

Esa defensa de la vida de un hijo no deseado (bueno, deseado por Emma pero no deseado por nadie más en su familia) podría entenderse en cualquier otra persona; sin embargo alguien como Ángela, experta en sobornos, perjurios, traiciones, engaños... se muestra partidaria de la defensa de la vida de cualquier ser. Y no nos referimos solo a este caso, porque en otras ocasiones cuando alguien le propone “quitar de en medio” a un rival, dando por sentado que se trata de matarlo, ella siempre se opone; acepta y desea que se arruine y desprestigie a sus opositores, pero nunca desea la muerte de nadie.
(Continuará...)

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