jueves, 10 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (10)

En otro episodio, a la hija de Maggie no le sienta nada bien la sospecha de que su madre se haya podido quedar embarazada (finalmente resulta ser tan solo una falsa alarma) porque eso supondría que tendría un rival más a la hora de acaparar la atención de sus padres. A su marido, Chase, un nuevo hijo sólo supondría más trabajo, más gastos, más tiempo que dedicarle a él y por consiguiente menos tiempo para sí mismo. En cambio Cole, “el buen hijo”, nos deja a todos embobados cuando-con sencillez y amor- le dice a su madre: “Sólo quería decirte que si tú lo deseas, pues yo también” (1x07).

Ese es, ese debe ser, el espíritu que nos anime siempre a lo largo de nuestra vida: pensar en los demás, en lo que quieren los demás, no en nosotros mismos. No sabemos si a Cole le apetecía en el fondo tener o no un hermanito tardío, pero por encima de todo sobresale el amor a su madre y si ella va a ser feliz con la nueva situación, él se sentirá igualmente feliz porque su felicidad pasa por la felicidad de su propia madre. Cuando se quiere de verdad a alguien, cuando el amor sale de nosotros en vez de quedarse en el espejo donde nos reflejamos nosotros mismos, deseamos la felicidad de la otra persona más que la nuestra, y ese deseo se transforma automáticamente y por arte de magia, en nuestra propia felicidad.
(Continuará...)

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