martes, 1 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (1)

La primera temporada de aquella popular serie de televisión, “Falcon Crest”, comienza con la muerte accidental de Jason Gioberti, hermano de Ángela Channing. Esa muerte convierte a Ángela en dueña al cien por cien de los viñedos de Falcon Crest salvo una pequeña parcela que queda en herencia para Chase, hijo de Jason. Sin embargo, en el testamento se había establecido que si la muerte de alguno de ellos era sospechosa (el padre de ambos ya sabía de la enemistad entre Ángela y Jason, y por consiguiente temía que alguno de ellos matase al otro), la propiedad pasase enteramente a los descendientes del fallecido; en este caso, Chase.

Chase Gioberti, que trabajaba como piloto y vivía en Nueva York, se desplaza a Falcon Crest para el entierro de su padre, allí conoce el testamento y también intuye que algo extraño hubo en la muerte de su padre, por lo que decide quedarse a vivir allí y no parar hasta descubrir cómo murió en realidad su padre.

Chase es una persona amante de su familia, comprensiva, trabajadora y sobre todo honrada y de moral inquebrantable; pero también es obstinado, dominante, orgulloso y egoísta. Su mujer Maggie ha sacrificado su vocación de escritora por el cuidado de la familia y solo ejerce como escritora “a distancia” con algunas colaboraciones que envía por correo y de forma esporádica a algunas publicaciones. Sus hijos, Cole, el mayor, y Vicky, a punto de cumplir los 18 años, les acompañan en esta aventura. Cole es el típico “buen hijo” aunque de carácter impulsivo, lo cual le acarrea no pocos problemas. Vicky solo sueña con la vida de la gran ciudad y con ser bailarina, algo realmente difícil de conseguir si se vive en una finca agrícola a una hora de camino de San Francisco.

En el otro lado, Ángela ha llevado siempre el peso (todo el trabajo y la responsabilidad) de convertir Falcon Crest en la mejor heredad de todo aquél valle vitivinícola. Se divorció de Douglas Channing (editor del diario The Globe, de San Francisco) por simple cuestión de prioridades: para ella Falcon Crest siempre ha sido lo primero. Con ella viven sus dos hijas, Julia Cumson (su marido se marchó porque no aguantaba a Ángela), que trabaja como experta enóloga, y Emma, solterona desesperada por dejar de serlo, buena persona y algo desequilibrada emocionalmente (no resulta fácil vivir bajo la dictadura de Ángela). También vive allí el hijo de Julia, Lance Cumson, a quien Ángela ha educado para que un día herede el negocio familiar y a quien se conceden todos los caprichos y este responde con constantes problemas (líos de faldas, peleas, meteduras de pata en los negocios, etc.)

(Continuará...)

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