viernes, 22 de julio de 2016

Fundamentalismo deportivo

Los dirigentes deportivos que tienen el fútbol como negocio saben utilizar todo tipo de recursos para potenciar la imagen de marca de su producto. Decía Florentino Pérez con una hipocresía y cinismo insuperable que “en nuestro palco sólo se habla de valores” (y seguro que para sus adentros pensaba en los “valores bursátiles” mientras se cachondeaba de todos nosotros). El fútbol puede ser un negocio en sí, más o menos, pero lo que de verdad es un negocio es todo lo que se mueve alrededor, los contactos, las influencias, etc. Por este motivo se mima a los periodistas (trato preferente, regalos, elogios, etc.) siempre y cuando alaben a su equipo. Y así vemos cómo la prensa deportiva no existe, sino que sólo existe “prensa del Real Madrid” en Madrid (Marca y As) y “prensa del Barcelona” en Barcelona (Mundo Deportivo y Sport). Y así vemos cómo las secciones de “deporte” en televisión dedican el 90% de su tiempo a estos dos equipos.

La consecuencia de todo esto es un lavado de cerebro brutal sobre la población, la cual se radicaliza y se vuelve fanática de sus equipos (en especial de estos dos que son los más poderosos, pero también de aquél otro que corresponda a su ciudad o simpatía). La población es incapaz de discernir, de hacer autocrítica, de ver la realidad; sólo ven lo que el lavado de cerebro les ha hecho ver.

Afortunadamente algunos tenemos la suficiente imparcialidad y criterio para no caer en su trampa, pero somos los menos. Reconozco que yo soy seguidor del Atlético de Madrid de toda la vida... pero no estoy ciego. Recuerdo que hace años compraba todos los meses la revista que editaba este equipo... y poco después dejé de comprarla. ¿Sabes por qué? Pues porque cuando ganaba era porque había jugado muy bien, y cuando perdía era por mala suerte o injusticia arbitral; nunca reconocía que si perdía era porque había jugado mal.

Sí señores (y señoras) no hay ningún equipo ni ningún jugador que sea siempre excepcional, que sea siempre el mejor, que no haga nada mal. Cualquier equipo y cualquier jugador unas veces lo hace bien y otras mal. Sin embargo el lavado de cerebro de la población es tal que la mayoría no lo reconoce. El fundamentalismo se ha instalado en el mundo del deporte.

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