miércoles, 4 de junio de 2014

La belleza siempre subsiste en el recuerdo

“La belleza siempre subsiste en el recuerdo”, esta es la frase final de la mítica película “Esplendor en la hierba” y su protagonista femenina, Natalie Wood estaba en la mente del autor de “Villa Fantasía”.

Hace poco descubrí unos antiguos escritos torpemente mecanografiados en hojas amarillentas por el paso de los años. Contaban una historia de amor y desamor juvenil escrito por un autor de 16 años; es decir, el autor lo escribió al mismo tiempo que lo vivía.

No conozco –no creo que haya muchos en el mundo- a ningún chico que haya plasmado así sus experiencias y sentimientos. Hay escritores, ya adultos, que abordan el recuerdo de sus años juveniles, pero lo hacen desde la perspectiva de los años y de la experiencia acumulada, no lo han escrito justo en el momento en que todo eso sucedió. En este libro sí. Todo está escrito en los mismos instantes en que sucedió, por el protagonista que aún no dominaba el mundo literario... pero se atrevía a hacerlo.

No puede, pues, catalogarse como novela, ni como libro de poemas, ni como ensayo, ni como libro de reflexiones y opiniones personales... es todo eso y más. “Villa Fantasía” es –por definirlo de alguna manera- un atípico puzzle de emociones juveniles. Y como tal debe ser entendido y respetado... y ojalá que –en algunos momentos- compartido.

Es cierto que tan pronto habla en presente como en pasado, que tan pronto habla en primera persona como en tercera persona, que de repente se interrumpe el relato para dar paso a reflexiones personales, que tan pronto se dirige al lector como a su amada... pero quizás esa riqueza y variedad de matices hace de este libro una joya extraordinaria. En su extrema originalidad, se mezclan hábilmente la prosa y el verso, formando ambos un conjunto sólido que –cada uno a su manera- va tomando el relevo para contar la historia.

“Villa Fantasía” es como un conjunto de viejas fotografías (en prosa y en verso) que nos hacen rememorar la inocencia de los primeros amores y de los primeros desengaños. La fantasía de la ilusión, de la emoción, de la inocencia... es la que late y aún perdura en estas frases y estos versos.

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